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china versus EEUU

El poderoso mensaje de Xi Jinping a Occidente

Lo que Xi mostró esta semana no fue solo poderío, sino también dirección. Y frente a esa brújula, Occidente necesita algo más que reacciones: requiere una estrategia clara y sostenida para no quedar reducido a la condición de espectador en la configuración del nuevo orden mundial.Esta primera semana de septiembre ha dejado dos postales que, aunque distintas en forma, comparten un mismo trasfondo: la voluntad de China de situarse como el centro de gravedad de un nuevo orden global. La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO), realizada en Tianjin, y el desfile militar por los 80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial en la Plaza de Tiananmén forman parte de una misma orquestación política y simbólica.

Xi Jinping no solo recibió a líderes como Vladimir Putin y Narendra Modi bajo un discurso de multipolaridad, sino que después desplegó todo el poderío militar chino ante el mundo, en una demostración que trasciende el nacionalismo, para convertirse en un mensaje global.

En Tianjin, Xi habló de “un Sur global que ya no acepta tutelas” y denunció el hegemonismo, en alusión directa a Estados Unidos. Su propuesta fue pragmática: más financiamiento, integración energética y tecnológica, y acceso a BeiDou, el sistema de navegación chino que busca disputarle espacio al GPS estadounidense.

Fue un gesto de seducción hacia países que miran con escepticismo las sanciones, los bloqueos y la política de bloques de Occidente. La SCO, que partió como un foro de seguridad regional, hoy es el vehículo con el que China articula una alternativa a la arquitectura internacional dominada por Washington y Bruselas.

El desfile en Beijing reforzó esa narrativa con la fuerza de las imágenes. Misiles hipersónicos, drones y cazas de última generación pasaron frente a los ojos de Putin y Kim Jong-un, invitados de honor que aportaron al guion un claro simbolismo geopolítico, junto con el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, y el dictador de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, quien ocupa el cargo desde 1994 (y que fue reelegido por séptima vez en enero de este año).

Xi, desde la tribuna, advirtió que el mundo enfrenta la disyuntiva entre la guerra y la paz, pero en paralelo exhibió las armas con las que China se prepara para inclinar esa balanza. Es un doble lenguaje: invocar el diálogo, pero sostenerlo sobre un poderío militar cada vez más moderno y numeroso.

Para Occidente, la señal es inequívoca. Xi no se limita a reclamar espacio en la mesa global: busca reconfigurarla. Al colocar en el mismo calendario una cumbre multilateral y un desfile militar Beijing transmitió que su liderazgo no es solo económico, sino también político y militar. La presencia de Putin y Kim remarca la existencia de un eje que, aunque diverso en intereses, converge en un objetivo común: desafiar la primacía estadounidense.

Donald Trump, fiel a su estilo, reaccionó acusando una conspiración antiestadounidense. Más allá de la retórica, sus palabras reflejan la inquietud real en Washington, porque si algo quedó claro en Tianjin y en Beijing es que Xi Jinping está enviando un mensaje frontal: China no es un actor más del sistema internacional, sino el epicentro de un proyecto alternativo. Y lo hace en un año cargado de simbolismo histórico, apelando a la memoria de la victoria de 1945, pero proyectando la ambición de liderar el siglo XXI.

Occidente haría mal en subestimar esta estrategia. No basta con denunciarla como propaganda, ni con reforzar sanciones que, en muchos casos, terminan alimentando la narrativa de resistencia frente a un enemigo externo.

Estados Unidos y Europa deben comprender que el mensaje de Xi encuentra eco en países que sienten que el orden internacional vigente ya no responde a sus intereses. Ignorar esa percepción sería un error estratégico. La respuesta pasa por ofrecer alternativas atractivas, que combinen cooperación económica, respeto a la soberanía y seguridad colectiva, en lugar de limitarse a una confrontación militar y tecnológica.

Porque lo que Xi mostró esta semana no fue solo poderío, sino también dirección. Y frente a esa brújula, Occidente necesita algo más que reacciones: requiere una estrategia clara y sostenida para no quedar reducido a la condición de espectador en la configuración del nuevo orden mundial.

FUENTE: elmostrador.cl

China responde a los aranceles de Trump con una fuerte represalia y se acentúan las caídas en los mercados mundiales

China tomó fuertes medidas contra Estados Unidos en represalia a los aranceles anunciados por el presidente Donald Trump, lo que generó una nueva jornada de pérdidas en los mercados bursátiles del mundo.

Pekín anunció este viernes la imposición de aranceles de 34% a la importación de todos los productos estadounidenses.

Un portavoz del Ministerio de Comercio chino informó que el gigante asiático también interpuso una demanda ante a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Los aranceles impuestos por EE.UU. "violan seriamente las reglas de la OMC, perjudican los derechos e intereses legítimos de los miembros de la OMC, y socavan el sistema multilateral de comercio basado en esas reglas, así como el orden económico y comercial internacional", dijo el portavoz.

El Ministerio de Finanzas informó que los nuevos aranceles entrarán en vigor a partir del 10 de abril.

En su primera respuesta a estas medidas de represalia Trump cargó contra el gobierno chino:

"China se equivocó: entró en pánico", escribió Trump en redes sociales. Y añadió: "¡Lo único que no se pueden permitir!".

El miércoles, el presidente estadounidense había anunciado la imposición aranceles de 34% a los productos chinos, añadidos a los del 20% que ya existían desde el comienzo del año, llevando el total de gravámenes a 54%. Eso convierte a China en uno de los países más castigados en la lista de aranceles generalizados de EE.UU.

"Es una típica práctica unilateral de intimidación que pone en peligro la estabilidad del orden económico y comercial globales. China se opone a esto firmemente", añadió el portavoz del Ministerio de Comercio.

La respuesta de los mercados fue en la línea de la vista el jueves: caída de los valores de las bolsas europeas y estadounidenses. Los tres principales índices bursátiles de Estados Unidos cayeron más de un 5% y billones de dólares se han perdido en dos jornadas.

Este jueves y viernes han supuesto las peores dos jornadas seguidas en la bolsa de EE.UU. desde la pandemia en 2020.

"Sólo los débiles caerán", escribió Trump poco antes del cierre de Wall Street.

Medidas punitivas y otros controles

En una medida que golpeará la agricultura de EE.UU., China suspendió inmediatamente la importación de sorgo de su subsidiaria exportadora de granos C&D (USA) Inc., así como de productos avícolas y harina de huesos de tres empresas estadounidenses.

Adicionalmente, Pekín estará controlando la exportación a EE.UU. de tierras raras medianas y pesadas, incluyendo el samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio, que son productos que tienen aplicaciones en las nuevas tecnologías.

También añadió a 16 entidades estadounidenses a su lista de control de exportaciones y les prohíbe el envío de productos de uso doble: bienes, software y tecnología que pueden tener usos civiles como militares.

Otras 11 empresas fueron incluidas en la lista de "entidades poco fiables", lo que le permite a Pekín tomar medidas punitivas contra entidades extranjeras.

El Ministerio de Comercio afirma que esas empresas están involucradas en "cooperación militar y técnica con Taiwán", lo que atenta contra la seguridad y soberanía nacional. La medida entra en el contexto del reclamo que hace China sobre el territorio de Taiwán.

Finalmente, lanzó una investigación antidumping (de competencia desleal) en torno a las importaciones de ciertos productos médicos utilizados en tomografía computarizada (CT) que vienen de EE.UU.

Caída en los mercados de valores

Los anuncios de las represalias chinas causaron este viernes una mayor caída de los mercados europeos y estadounidenses, que ya venían tambaleándose por los aranceles de Trump.

Los índices en Reino Unido, Alemania y Francia bajaron todos más de 3%. Los mercados en Asia también cayeron.

Los nuevos aranceles generalizados anunciados por Trump el miércoles generaron una venta masiva de acciones global. El jueves los mercados en EE.UU. sufrieron el peor día de actividad desde la pandemia de covid en 2020.

Los inversionistas bursátiles están preocupados por que los aranceles inflen los precios y frenen el crecimiento en EE.UU. y alrededor del mundo.

Nadie cede

Análisis de Stephen McDonell, corresponsal en China de la BBC

Lo más preocupante es que las dos economías más grandes del mundo ahora están enfrentadas, sin indicios de que alguna de ellas esté dispuesta a ceder.

Solo hay que observar el momento del anuncio de Pekín.

El gobierno chino reveló sus prometidas "contramedidas" a los últimos aranceles de Trump en un comunicado escrito por el Ministerio de Finanzas a las 18:00 hora local, es decir, un viernes por la noche y además en un día festivo.

El momento del anuncio podría significar varias cosas.

1. Quisieron, en cierto modo, enterrar la noticia para no asustar demasiado a su gente.

2. Simplemente hicieron el anuncio tan pronto como finalizaron sus propias calibraciones.

3. Pekín abandonó la esperanza de aprovechar la pequeña ventana de tiempo que tenía antes de que los aranceles sobre los productos chinos entren en vigor la próxima semana para llegar a un acuerdo.

Si esta última es la razón, es una noticia bastante sombría para la economía global, porque podría significar que un acuerdo entre las superpotencias mundiales sería más difícil de alcanzar de lo que muchos esperaban.

Otro indicador de la actitud del presidente Xi hacia los aranceles de Trump puede verse en lo que estaba haciendo en el momento del anuncio.

En otros lugares, los gobernantes podrían haber estado pegados a la televisión, esperando evitar lo peor en Washington.

fuente: bbc.com

No aquí.

Xi y los otros seis miembros del Comité Permanente del Politburó estaban plantando árboles para llamar la atención sobre la necesidad de contrarrestar la deforestación.

Esto mostró una especie de calma frente a Trump, dando la impresión de: "Haz lo que quieras, Washington. Esto es China y no nos interesan tus tonterías".

Todavía hay margen para que Estados Unidos y China lleguen a algún tipo de acuerdo, pero la retórica no parece ir en esa dirección.

Otro camino posible es que China aumente su comercio con otros países, incluidos países occidentales que antes se consideraban aliados cercanos de Estados Unidos, y que estas nuevas rutas esencialmente excluyan a Estados Unidos del circuito.

Nuevamente, esto perjudicaría no solo a las empresas estadounidenses, sino también a los consumidores de ese país, quienes pagarán precios más altos debido a los aranceles de Trump.

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