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Equipo Radio Matilde

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Mi canto es una cadena sin comienzo ni final Víctor Jara (1932-1973) stars

De origen campesino, hijo de un inquilino y una cantora popular, Víctor Jara llegaría a convertirse en uno de los principales referentes de la música chilena y en un testimonio vivo de la creación artística popular.

Luego de deambular por Chillán Viejo y Lonquén, en 1944 llegó a Santiago junto a su familia. Su juventud estuvo marcada por sus estudios de contabilidad, su ingreso al Seminario de la Orden de los Redentores de San Bernardo y su cumplimiento del servicio militar obligatorio. Se incorporó en 1953 al coro de la Universidad de Chile, momento en que inició formalmente su incursión en la música que ya había sido motivada por la labor de interpretación y recopilación folclórica de su madre, Amanda Martínez.

Sin embargo, su primera opción académica fue el teatro. Estudió, entre 1959 y 1961, actuación y dirección en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Durante toda la década de 1960 se consolidó como uno de los mejores directores de la escena chilena, obteniendo numerosos premios y reconocimientos del público y la crítica especializada. Fue, así, uno de los directores teatrales más importantes de su tiempo.

Paralelamente, su labor en la música popular la construyó desde su participación en el grupo Cuncumén, con el que trabajó entre 1957 y 1962. Su creación musical tendió al rescate de la tradición popular y la reivindicación social de las clases desposeídas del país. En este marco, fue director artístico del conjunto Quilapayún (entre 1966 y 1969), colaboró con el conjunto Inti Illimani y fue número estable de la reconocida Peña de los Parra.

Tuvo una fructífera carrera como solista y compositor. Su discografía es una de las más ricas e interesantes de su tiempo. En 1969 obtuvo el triunfo en el Primer Festival de la Nueva Canción Chilena, con su composición "Plegaria a un labrador", que interpretó acompañado del conjunto Quilapayún. Se transformó, así, en uno de los principales símbolos de este movimiento musical.

Desde 1970 asumió un fuerte compromiso político participando activamente en la campañas electorales de la Unidad Popular y en el gobierno de Salvador Allende. En 1971 ingresó al cuerpo de artistas estables de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad Técnica del Estado. El 11 de septiembre de 1973 acudió a cumplir sus labores a dicha universidad, donde fue tomado prisionero por tropas del Ejército de Chile, siendo brutalmente torturado y asesinado en el Estadio Chile. Hoy, ese estadio lleva su nombre.

fuente:memoriachilena.gob.cl

 

¡Ya llega el día! Estreno: Mil Guitarras para Víctor Jara 2021 stars

¡Estamos felices y expectantes! Este sábado 2 de octubre por fin estrenaremos la novena versión del gran homenaje de amor colectivo Mil Guitarras para Víctor Jara. Desde las 19:00 horas, estaremos en un programa en vivo, haciendo la previa al homenaje con grandes invitados e invitadas, como Daniel Jadue, Pascuala Ilabaca, La Chinganera, entre otras sorpresas.

En esta previa estaremos repasando las novedades que vienen en esta nueva versión y también recordando y homenajeando la vida de Patricio Manns.

La invitación es a conectarse a las redes de CULTURA RECOLETA, en las siguientes plataformas online:

Facebook Live: https://bit.ly/3kRa0fx

YouTube: https://youtu.be/m4Kvlp2avhY

De todas maneras, les invitamos a seguirnos en todas las redes sociales (Twitter e Instagram) como @CulturaRecoleta. Nos pueden etiquetar en las redes mientras ven el homenaje con el hashtag #MilGuitarras2021 y nosotros estaremos compartiendo su contenido.

Les recordamos que el disco que entonaremos este año es "Víctor Jara" de 1966, correspondiente al primer disco de estudio y solista de Víctor. Esperamos que se puedan sumar a la transmisión y apoyar también a tantos y tantas que con su guitarra se esfuerzan año a año para ser parte de este hermoso homenaje.

En caso de cualquier duda o consulta, escríbannos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Cuecas choras y jazz huachaca

“Ya, vamos a tocar foxtrot”. Pasándole una guitarra, eso fue lo primero que le dijo Roberto Parra a Álvaro Henríquez, el líder del grupo chileno Los Tres, cuando se conocieron en la casa del poeta Nicanor, el mayor de los Parra, en el barrio de La Reina, en Santiago de Chile. “Así que enganchamos al tiro”, fue como resumió Álvaro el encuentro y su relación posterior.

Por entonces Los Tres aún eran apenas tres jóvenes músicos --aún no se les había sumado Ángel, su cuarto integrante, también de la familia Parra-- que venían de tocar rockabilly en su natal Concepción para integrarse a la bohemia artística de la época en la capital chilena, aún regida por el pinochetismo. Henríquez fue testigo privilegiado de esa escena como parte del fenómeno que fue la puesta de La negra Ester, una obra teatral basada en unos versos de don Roberto dedicados a una prostituta.

Inventor de las cuecas choras, vinculadas a la marginalidad, y el jazz huachaca, o sea vulgar, y tan hermano de Violeta como Nicanor, Roberto siempre fue el cantautor y poeta de cantina de la familia Parra, creador innato de sincretismos --como se puede leer en las redes-- entre el folklore local y la música importada. Con Lalo, otro de sus hermanos, formaron un dúo que exploró esos vínculos, pero para Los Tres funcionaron como sus particulares aduaneros de la felizmente porosa frontera de la música del grupo con la cueca chilena, una particularidad que fue el ingrediente clave del cuarteto para alcanzar la popularidad --continental, por supuesto, pero especialmente en su país-- con su Unplugged de MTV, en la segunda mitad de los años ‘90.

Contó alguna vez Henríquez que haber conocido a Roberto fue lo que les permitió a él y a sus amigos abrir los ojos al hecho de que la cueca no era sólo eso que hacían todos los grupos folklóricos oficialistas de la época. En el libro de memorias fotográficas --literalmente: compila las fotos que fue sacando durante la historia del grupo-- del bajista Roberto “Titae” Lindl, Álvaro también recuerda otra de las cosas que le decía el venerable Parra cuando formaban parte del elenco de aquella obra basada en sus poemas: “Alvarito, tenemos que hacer una ramada en cualquier lonjita de terreno que nos den, y nos vamos mitimota”.

Por eso es que, cuando Roberto murió en el 1995, Álvaro les propuso a sus compañeros de grupo armar una fonda en serio, como tributo a don Roberto. Al decir fonda, Henríquez se refiere a los bailes que proliferan en ocasión de las fechas patrias chilenas, ya sea en locales, en la calle o en carpas armadas para tal fin, reuniendo alcohol, comida y música en vivo. Los Tres lanzarían por primera vez su propia fonda en pleno Santiago bajo una enorme carpa al año siguiente de la muerte de don Roberto, y la bautizaron La Yein Fonda, con tal éxito que siguieron repitiéndolo año tras año, y un disco en vivo con ese nombre --grabado en uno de esos eventos-- forma parte de su discografía oficial.

Tuve la suerte de haber estado en una Yein Fonda, y puedo constatar que lo que cuenta Henríquez en el libro de su compañero de grupo fue rigurosa verdad. “Nosotros imaginábamos que acudieran fans y amigos, pero no nos imaginamos que llegaría gente de Rancagua, Talca, Chillán o Curicó”, escribe. “Huasos auténticos que, al enterarse de esta fonda, no dudaron el agarrar sus cosas y venir a Santiago. Para ellos era toda una novedad. Afortunadamente, pasamos la prueba de calidad ante un público que conocía a la perfección nuestras tradiciones”.

En estos días en que en todo Chile, y especialmente en su capital, estuvieron proliferando las fondas, y en un año en que estaría celebrando sus 90 de seguir entre nosotros, no es una mala idea evocar un personaje como don Roberto Parra rescatando del olvido otro disco que Los Tres editaron como un homenaje explícito tanto a él como a su hermano Lalo. Es un álbum que lleva por nombre Peineta, un bautismo que recuerda que en los bajos fondos y en las quintas de recreo se decía que tocar bien, es decir lograr interminables punteos como los que hacía Roberto en acordes en sol mayor, era “como peinarse con la guitarra”.

Editado un año después de la edición de la obra maestra del grupo, Fome (1997), la razón de ser de Peineta es la existencia de un registro en vivo de 1994, en el que Los Tres son acompañados sobre el escenario por Roberto Parra, un año antes de su muerte. Para completar el disco, y el homenaje, Peineta incluye también algunos temas grabados cuatro años más tarde en un estudio con el Tío Lalo --así lo llamaban--, que moriría recién en 2009. En el libro de Titae hay algunas fotos de esas sesiones, y en una de ellas se lo puede ver con una guitarra eléctrica, la primera vez que tuvo una en sus manos. “No había tocado antes una, y estaba alucinado con el sustain”, se enorgullecía Henríquez cuando salió el disco. Invito a los que busquen Peineta en las redes, y lo deberán hacer en YouTube porque no es posible encontrarlo en Spotify, que escuchen el preciso momento en que Lalo Parra graba por primera vez con una guitarra eléctrica, en una versión del tema “La negrita”, un clásico del folklore chileno. “Tan lejos de ti/ no podré vivir”, canta y toca Lalo, y acá estamos sin embargo, tan lejos y viviendo.

fuente:pagina12.com.ar

Niña de ocho años escribe "cómo reparar lo sucedido en Iquique" durante actividad escolar y se vuelve viral stars

"Pedir disculpas como país" y "habilitar albergues" es parte de las sugerencias e ideas que escribió la pequeña Amparo en una clase de historia.

El fin de semana se registró una violenta manifestación en contra de la migración en la ciudad de Iquique, la que terminó con varias pertenencias de migrantes irregulares siendo quemadas por los participantes de la protesta.

Tras esta situación, una pequeña de ocho años se hizo viral en redes sociales por su propuesta de "cómo reparar lo sucedido en Iquique" debido a lo acontecido y cuyas imágenes dieron la vuelta al mundo.

Se trata de Amparo, una niña que propuso cuatro sugerencias e ideas para enfrentar lo sucedido en el norte de Chile:

" 1. Pedir disculpas como país.

2. Donar juguetes para los niños y niñas.

3. Habilitar unos albergues.

4. Hacer una marcha en apoyo a los migrantes".

En conversación con 24 Horas, Diego Cortez, padre de la pequeña, relató que la actividad escolar se realizó en una clase de historia de segundo año básico a cargo de la profesora Camila Torres, en el Colegio Robles de Villa Alemana, "ya que el colegio estableció que hoy se debía reflexionar en todos los niveles frente a lo sucedido" comenta Diego.

"El colegio busca formar en los niños y niñas, conciencia y una opinión y sensibilidad frente a lo que pasa en su entorno y en la sociedad en general" agrega.

Su publicación en Facebook ya cuenta con casi 2.000 "likes" y ha sido compartido por más de 12.000 personas. Por ello, Diego Cortez, comenta su sentimiento como padre tras la viralización del escrito de su hija, "me quedo con la tranquilidad que estos temas no deben esconderse bajo la alfombra".

Asimismo comentó que "son temas país y que se deben trabajar y que nuestros hijos deben ser concientes para crecer en el mundo diverso que les toca vivir".

fuente:24horas.cl

Patricio Manns y Horacio Salinas: Inti-Illimanns

Una conversación cifrada en 1997 con los cantautores Horacio Salinas (Inti-Illimani Histórico) y Patricio Manns, y un recorrido por la trayectoria que los unió históricamente. 

1967. Chile era gobernado por los democratacristianos con Eduardo Frei (el padre) a la cabeza y en la Universidad Técnica del Estado, algunos alumnos repartidos por las ingenierías, sacaban lustre a sus instrumentos: Jorge Coulon, Max Berrú (ecuatoriano), Horacio Durán, Ernesto Pérez de Arce y Horacio Salinas. Cultivan desde muy pronto un virtuosismo instrumental que avala a Horacio como un compositor y arreglista de excepción. El folclor andino y americano será el centro de gravedad de su música en esa primera época. Participan en la campaña presidencial y parlamentaria en apoyo a la Unidad Popular.

En 1971 graban para el sello Dicap (Difusión del Canto Popular, de las Juventudes Comunistas de Chile) el álbum “Canto al Programa” de Sergio Ortega y Luis Advis. El mismo año aparece “Autores chilenos”, con arreglos para canciones de Violeta Parra y Víctor Jara. De 1972 es el “Canto para una semilla” con música de Luis Advis, Isabel Parra en la voz, y Carmen Bunster en el relato. En este año quedará definida la formación base de los Inti con la salida de Pérez de Arce y el ingreso de José Seves y de Marcelo Coulon. Decimos “base”, porque serán varias más las personas que integrarán el Inti en los años siguientes y en distintos momentos. Ya en esta época Inti-Illimani logra dar forma musical a su tiempo -como después lo harán con el aliento caliente de la dictadura.

Y, ¡cómo no!, el exilio. Se quedarán en Italia. La situación existencial de los músicos sumada al cambio de ambiente humano y artístico, lejos de aplastarlos, los impulsa a nuevos tipos de composiciones, con un dominio instrumental cada vez más refinado.

En 1981 graban “Palimpsesto”, que incluye el “El mercado de Testaccio”, clásico absoluto de los temas compuestos en el exilio, y “Palimpsesto”, con letra de Manns. En 1985 aparece “De canto y baile” con la “Cantiga de la memoria rota”, nueva colaboración con Manns. El Inti-Illimanns ya hacía historia.

Manns sigue viviendo en Francia, pero los Inti han vuelto a Chile, y se han retirado del grupo dos irremplazables: Max Berrú y José Seves. Y han llegado Efrén Viera (cubano), Pedro Villagra, Jorge Ball (reincidente en Inti-Illimani y venezolano), y la nueva, joven voz de Daniel Cantillana. Nuevos instrumentos, nuevas voces... la marcha sigue su rumbo, ahora con un retorno creador a las raíces del canto popular americano, al bolero, a los corridos, al vals peruano, a la cueca.

El último álbum de los Inti, “Amar de nuevo”, trae siete nuevas letras de Manns. “Amar de nuevo” se llama el disco, y como siempre con ellos, el amor es amor a una mujer, como es amor el amor a un pueblo.

Individualmente, Horacio también ha compuesto música para series de televisión (Al sur del mundo) y para películas (“Los agentes de la KGB también se enamoran”, “El húsar de la muerte”), de la que han surgido temas revisados por Inti-Illimani.

Manns asoma a las 11.30 de la mañana con la cansada resaca de dos semanas de charlas, firmas de su último libro (El corazón a contraluz) y conversaciones de pasillo en la Feria del Libro de Santiago. Lo esperamos en el living junto a su compañera, férrea compañera, Alejandra, y Horacio Salinas. Manns está algo disfónico, resfriado, pero a medida que la conversación avanza y llega sangre a los recuerdos dormidos, las voces se van haciendo más claras, más vivas; tanto, que se cruzan, se interrumpen, se apoyan, se corrigen, se burlan. Bueno, los tipos se conocen desde hace mucho, y mucho han hecho en toda esa amistad.

¿Cuándo el texto llega a sus manos condiciona mucho la creación de la música?

H.S.: Ahí yo creo que hay una parte como misteriosa; nunca he logrado detenerme a pensar cómo funciona, pero me da la impresión de que a mí inmediatamente leyendo un texto descubro qué estilo y qué música encierra el texto; bueno, de repente hay palabras, hay dos palabras que hacen un ritmo que me sugiere inmediatamente un estilo. Por ejemplo, con los últimos trabajos que hemos hecho con Patricio, la idea era hacer casi puros boleros. Entonces, empezamos hacer boleros y de ahí salió “Medianoche”, “Quién eres tú”; quedaron unos textos rezagados, yo hice otros boleros y me siguió mandando textos Patricio con títulos de bolero. Pero, descubrí leyendo que, en realidad, la temática de algunos supuestos boleros tenían más que ver con la temática de los valses peruanos, que son estilos bastante parecidos.

¿Y eso a partir de la temática?

H.S.: Claro. El contenido de los valses peruanos es similar al de los boleros; hay tal vez un énfasis distinto en el enfoque del conflicto amoroso.

¿Menos trágico que el bolero?

H.S.: Yo creo que igualmente trágico, pero hay un testimonio de otra índole, que yo leyéndolo me doy cuenta, pero... (entra Manns al living; saludos y abrazos). Manns, ¿qué es más trágico un vals o un bolero?

P.M.: El bolero.

H.S.: El bolero es más trágico (dice con cierta duda).

P.M.: Sí, cuando se hace trágico.

H.S.: ¿Y Ódiame con piedad, yo te lo pido?

P.M.: No sé, el vals es un poco más liviano.

H.S.: ¿Como ritmo?

P.M.: Sí.

H.S.: Ah, bueno, claro, es mucho más barroco, musicalmente, el bolero.

¿Cómo fue que empezaron a trabajar juntos?

H.S.: Voy a hablar yo primero, Manns, porque te noto ronco. Fue con “Vuelvo”, el año 77 ó 78, en Roma. ¿Por qué? Fue la primera vez que estábamos decididos a hacer algo.

P.M.: Yo vivía en París y los Inti-Illimani decidieron invitarme para participar en su disco. Me incorporé a los ensayos de ellos y me gustaron las músicas que habían. El Loro (Salinas) tenía varias. Hicimos “Samba Landó”.

H.S.: “Vuelvo” y “Retrato” fueron las primeras canciones que hicimos. Ahora ¿por qué? Porque nos conocíamos del año ñauca con Patricio, de la época del “Sueño americano”. Estamos hablando del año 67.

P.M.: De antes, porque yo lo había escrito el 65 y ese año nace la Peña (de los Parra), en Carmen 340. Yo recuerdo que una vez recibí invitaciones, por ejemplo, de la Universidad Técnica del Estado; era como a las 11 de la mañana y el Loro, que no formaba parte de ningún conjunto, tocó dos piezas de guitarra de Fernando Sor, abriendo el concierto para que yo después tocara mis canciones. Esa fue la primera vez que vi al Loro. Hasta tenía pantalones cortos. Era muy chico el Loro.

H.S.: Tenía catorce años.

P.M.: Conversamos muy poco, porque tenía cantar, explicar las canciones. Después tomamos como hábito ir a jugar fútbol: la Peña (de los Parra) contra la (Universidad) Técnica. En la Peña jugaban algunos Quila (payún) que andaban sueltos por ahí. Ganábamos siempre por goleada.

H.S. Porque tú jugabas al arco (comenta entre irónico y halagador).

P.M.: Yo jugaba al arco (ríe complaciente y autocomplaciente).

Entonces, la primera canción que hicieron juntos fue “Vuelvo”. ¿Qué dificultades tuvieron al hacerla?

P.M.: Bueno, ninguna; creo que la hicimos en media hora.

H.S.: Nosotros estábamos ensayando; vivíamos en varios departamentos, uno arriba del otro, eran tres pisos, y yo tenía esta melodía, esta canción con un texto de Aquiles Nazoa y haciendo un alarde de destreza, el Manns dice: “Ya, yo vuelvo en media hora”.

P.M.: En el otro piso tenía una máquina de escribir.

H.S.: Y, efectivamente, en media hora traía el texto casi sin ninguna corrección.

P.M.: Otras han costado más. En “Cantiga de la memoria rota”, el Loro había compuesto sobre un poema de Aquiles Nazoa. Ese texto es “Dedicatoria de un libro”.

H.S. (refrescado de memoria): Ah.

P.M. (dirigiéndose a Horacio): De ahí hiciste tú la música inicial de Cantiga. (Ahora a nosotros) Entonces, me llama por teléfono a mi casa, en Francia, y me dicta la música, así: la la la la lala lala..., y yo lo voy anotando como en morse, con rayitas cada sílaba. Hice el texto; llamo al Loro y le digo: “Aquí va el otro texto”. El Loro me llama y me dice: “Este texto es demasiado bueno para que lo tenga con la música anterior”. Y le hizo otra música. Y se dio que en ese disco aparecen las dos canciones: “Cuando yo digo el nombre de María” [Dedicatoria de un libro], con el texto original de Nazoa y la música que el Loro le hizo, y “Cantiga de la memoria rota”, que pueden ser exactamente intercambiables, tanto en texto como en música.

¿Cuáles son las particularidades de un texto de canción?

P.M.: Tenemos una discusión con (Gabriel) García Márquez sobre eso; él me dice: “Yo escribo siempre hacia la derecha y el poema se escribe siempre para abajo”. Esa es su concepción de lo que es una novela y lo que es un verso. Y para abajo, yo no puedo escribir; yo escribo para el lado. Yo anoto con rayitas las sílabas y el método no falla, yo no necesito conocer la música. Suponte: ta ra ra ra ra papa papam. Cada nota es una raya, por lo tanto, cada nota corresponde a una sílaba. Con Horacio hemos hecho como 50 canciones. Y no me quiere dar la música del “Húsar de la muerte” (música que Horacio Salinas hizo para la película muda de Pedro Siena); podríamos hacer una cosa preciosa.

H.S.: Yo creo que musicalmente no hay mucha diferencia en mirar un poema y mirar un texto de canción. A mí se me plantea primero el problema de no violar la estructura que..., (retrocede y replantea) me ha sucedido a veces que leyendo poemas o texto que me ha propuesto Patricio, la idea que nace musicalmente no abarca todo el texto, no lo viste completamente. En esos casos, hay soluciones que otros colegas ocupan, como pegarle unos cortes, acomodar un poco el poema a la música, y esa solución a mí no me...

P.M. (interrumpiendo): Pero, es válido eso.

H.S.: Claro, es válido, pero también habla de una operación incompleta. Para mí, la mayor satisfacción es cuando a poemas, a veces de estructura complicada, logro descubrirle la totalidad de la música que tienen, la musicalidad completa del poema. Es el caso de “Sensemayá”, que tiene una estructura bastante complicada, pero donde la música fue respetándola completa. En el caso de las canciones con Patricio, lo que a mí me gusta mucho es el desafío de plantearme el no tener que pedirle a Patricio que cambie esta palabra, porque..., o alarga o acorta, sino que tal cual pensó la historia, respetando los acentos, coherente con cómo fue concebido el texto. Yo he ido cultivando una cierta intolerancia hacia otros textos y esto hace que yo no componga muchas canciones con otras propuestas, lo que no es sinónimo de menor valor. La verdad es que cómo enfoca las historias y cómo usa el idioma Patricio es algo que a mí y a nosotros, el grupo, nos produce una simpatía total. Creemos que la manera de hacer canciones de Patricio calza perfectamente con la estética que hemos ido encontrando.

P.M.: Tomen en cuenta que son canciones pensadas para música; yo no uso nunca el verso libre para ellas. Él (Horacio) no podría ponerle... o sea, puede, pero saldría una canción a lo Juan Orrego Salas, sin que Juan Orrego Salas sea un carajo o una porquería ni mucho menos. El “Memorial de Bonampak” es verso libre; en esa trampa no lo quiero meter al Loro. Le costaría mucho hacer una cosa que tenga un endecasílabo, después un pie cortado, después otro endecasílabo, un alejandrino, y que el verso vaya pa'l lado de una manera irregular. Con él, uso la rima, sea asonante, sea consonante, y la uso porque la canción la necesita; una canción muy corta necesita de la rima, algo sonoro al oído. Yo pienso un poema muy distinto de cómo pienso las canciones que le doy a Horacio. Él es capaz de hacer una obra sinfónica del “Memorial de Bonampak”, pero no cumple con el objetivo de la canción. Yo hago una clara distinción en lo que es una canción, llamémosla popular, de tres minutos, y lo que es el verso libre, que me permite hacer, qué se yo, cuatro páginas, desarrollar un poco más la idea. Y la otra cosa son los acentos que le pongo al Loro y que son acentos bien específicos, trabajo mucho yo con los acentos y que le ayudan a musicalizar. Vean: Vuelvo, her-mó-so, vuelvo tiér-no, vuelvo cón, ahí tiene acento, vuelvo con mi espera-dú-ra, los acentos van puesto de tal manera que es casi musical, la fraseología, diría yo.

¿Usted va contando eso o le sale naturalmente?

P.M.: No, no, no, hay que pensarlo, todo esto hay que pensarlo.

H.S.: ¿Esa es la prosodia?

P.M.: Claro (piensa, confirma en los sesos y reafirma lentamente), se llama prosodia eso.

H.S.: Yo, en general, leo el texto de punta a cabo y lo que hago inmediatamente es hacerle la música en un lapso de tiempo que es muy breve; pero, a veces el ritmo de las dos primeras frases me sugiere inmediatamente (la música), que es lo que sucedió con “Medianoche”: Ven a besar conmigo en doce copas; hice inmediatamente la melodía de ese bolero.

P.M.: Curiosamente ahí no utilicé los acentos, sino la tersura de la frase; debe haber un par de acentos, pero me gustaba jugar con el número doce, toda esa la canción la compuse con el número doce: doce copas, doce copos, medianoche, doce campanas, etc.

Patricio Manns dice que la música es matemática. Usted, Horacio, ¿comparte esa idea?

H.S.: Sí, bueno, claro.

P.M.: Todo se debe aceptar: si yo demuestro que si está medida...

H.S. (citando pícaramente una línea de un ensayo de Manns, “Los problemas del texto en la Nueva Canción”): transida por la emoción, la matemática transida por la emoción.

P.M. (reafirma, atajando cualquier ironía siguiente, con el humor difuso de quien se sabe sobre un punto comprobado): Es la matemática transida por la emoción. (Continúa el primer discurso) Si está medida en números, es por alguna razón. ¿Por qué se llaman los compases 3/4, 6/8? El Loro debe saber eso. Los compases son estrictamente matemáticos.

H.S.: La música es un gráfico de intensidad sonora versus tiempo.

Y cuando usted compone, ¿qué tiene que ver la matemática?

H.S.: Ah, yo creo que ahí hay un instinto. A mí me encanta la matemática, tengo mucha curiosidad por las ciencias, soy de alguna manera astrónomo, (dudando) ¿cómo se llama?: astrófilo. Me interesa ese mundo. Pero, yo creo que el problema en el caso de la..., lo que a mí me resulta bastante fácil al trabajar con Patricio es que, si la matemática es de alguna manera un equilibrio, es una propuesta coherente y equilibrada de solución a un problema, en el caso de Patricio yo veo que sus textos tienen de punta a cabo un equilibrio muy robusto. Por tanto, el desafío para mí es buscar también que exista eso, que exista una música que sea como el traje exacto del texto que Patricio propone.

Horacio nos comenta algunas experiencias con el idioma italiano: una canción hecha dificultosamente con José Seves (Una finestra aperta), y las canciones incluidas en una representación italiana de las Bodas de sangre de Federico García Lorca. Y a Manns le preguntamos si había compuesto algo en francés:

P.M.: No puedo, porque yo tengo un castellano muy particular, que me ha costado muchos años llegar a ese punto de dominio del castellano, del idioma. Es demasiado rico mi español al lado de lo que podría yo rescatar (del francés), y además no siempre es traducible la emoción de un francés, o sea, la emoción de un sudamericano es muy distinta a la emoción de un francés. No te olvides de que ellos son racionalistas... la metáfora no existe en... (no concluye la frase, pero se intuye “Francia”) y yo trabajo fundamentalmente la metáfora. Y al Loro le consta: la mitad de mis canciones están llenas de metáforas, que él ha tenido, como puede, ponerle música. En las novelas incluso, donde normalmente, según Borges, no se usa la metáfora, yo la uso. Por tanto, no soy borgeano en ese sentido.

Esa es la voluntad de escribir que usted desarrolla.

P.M.: Es la voluntad de escribir. Eso se llama voluntad de escribir; uno escoge cómo quiere escribir y eso toma mucho tiempo: no se escribe antes de los cincuenta años (sentencia Manns, el novelista).

H.S. (saca un nuevo aguijón bañado en ají y pregunta a Manns, guiñándonos el ojo): ¿Cuál es la diferencia entre tú y Borges, Manns?

P.M. (responde, aunque presienta la broma, porque es un sitio en el que le interesa delinear, separar y concordar territorios, y con Borges): Es que él era estéticamente corto y yo estéticamente largo. Yo escribo novelas de 400 páginas y él escribe cuentos de 20 ó de 10. Pero se demoraba 5 años en un cuento y yo me demoro 5 años en una novela. O sea, los dos trabajamos el lenguaje, (reitera firmando la primera ley de una constitución literaria) trabajamos el lenguaje, de una manera particular, o sea, a hachazos. Yo no permito nada que sea de mal gusto y que no me corresponda. Esa es la razón por la que yo no escribo curado, no escribo con sueño, no escribo cansado; yo necesito de unas condiciones particulares; además, tengo que estar solo.

¿Cómo ve usted ese tema de la sensibilidad, de sensibilizarse para crear?

P.M.: Yo tengo la sensibilidad a flor de piel; no necesito de estímulos. Cuando me emborracho, por ejemplo, lo hago para buscar otro tipo de sensaciones, no para la escritura. La escritura está todo el tiempo en mí, la composición. Yo a veces le digo a la Aleja: “Me chorrea la música, ¿qué hago: paro la novela o escribo una canción? porque me está cayendo una melodía por la oreja, por todos los poros”. Entonces, ella me dice: “Compone, compone, compone, ya, ahí está la guitarra...” La música es una necesidad también, por eso yo nunca he querido dividir mi trabajo en literatura y música.

¿Y usted, Horacio?

H.S.: Tengo que estar en la plenitud de mis sentidos. Además, a mí me pasa algo peor que eso: casi toda la música la he compuesto en la mañana; 8, 9, 10 de la mañana, son las mejores horas.

¿Y qué pasa cuando no hay inspiración?

P.M.: Yo no trabajo con la inspiración; yo trabajo con la cabeza, yo soy totalmente racional, pero no es que busque un momento en que venga el ángel y me diga... (interrumpe Horacio).

H.S.: Yo creo que no hay tanta inspiración, como necesidad. Es decir, yo creo que, por lo menos en mi caso, para mí hacer la música es una necesidad casi biológica; cuando no la puedo hacer, cuando no la hago, es porque no tengo tiempo, porque tengo otras programaciones, (y) me angustio, tengo que hacerla, tengo que vaciarme. Con el tiempo, este es un oficio que se cultiva, y, en realidad, uno está, más que inspirado, está siempre dispuesto a poder hacer algo. Si tú me dijeras: “haz en este momento una canción”, yo no tendría por qué no poder hacerla, que no sea el que tuviera condiciones, entre otras, la de estar solo. Solo y en la soledad uno administra mucho más toda una discusión muy veloz que se hacer consigo mismo, en búsqueda...

P.M.: ...en búsqueda de la frase exacta. Es una discusión que uno tiene, porque se trata de elegir; él puede elegir un acorde u otro, yo puedo elegir un verbo, un adverbio, un sustantivo, un adjetivo u otro. Es una elección que va produciéndose lentamente en la creación: ésa es la creación, no es otra cosa. Nosotros creamos con un instrumento que ya nos ha sido dado: es la palabra en mi caso, es la música en su caso.

Después de unos minutos hablando juntos, que en la grabación es un contrapunto prácticamente indescifrable, Alejandra comenta, pensando un poco en lo confuso del sonido grabado: “Están hablando al mismo tiempo, además”. Manns, el arquero, retruca. P.M.: Y es bonito, porque estamos hablando de lo mismo (Horacio ríe calmamente). Casi, casi somos como clones. Decimos las mismas cosas, porque tenemos las mismas convicciones. Lo tremendo que tengo con él, es la alteridad que existe entre nosotros: uno siendo otro en tanto que otro, pero siendo tan vinculados, tan cerca. Pensamos más o menos lo mismo. Y yo no escogí al Loro ni él me escogió a mí: yo creo que la vida nos juntó, y de pronto descubrimos que era una pareja que funcionaba. Entonces, es un dúo... yo creo que cuando seamos viejos vamos a tener que hacer un dúo.

Un dúo dinámico.

P.M.: No dinámico, ya de vejetes (ríe Horacio ahora con más ganas). Nos gustaría conversar sobre las dificultades que presentaron ciertas canciones. Podríamos partir con el “Equipaje del destierro”, que no tiene una estructura rimada, en el texto, lo que complica su musicalidad.

P.M.: La música procedía de una música para una pieza de teatro que el Loro había escrito para una compañía italiana, pero era una obra más entre otras obras y yo tuve el ojo de descubrir la melodía y la saqué. Ahora, el Loro es muy porfiado, y esto entre nosotros. Yo le dije: “aquí hay una gran canción”. Se demoró diez años en grabarla. Yo la grabé primero, me acompañó él incluso con los Inti; después la asumieron como una realidad que era ya insoslayable y con el éxito que se le conoce. En una gira a Estados Unidos, en cada ciudad donde llegaban, los esperaba un coro de niños para cantarles el (Equipaje)... y además se sabían el texto, que es terriblemente complejo.

¿Cómo surge ese texto? El hablante es interpelado por alguien (“Tú me preguntas cómo fue el acoso aquel que obtuve”).

P.M.: Existen dos versiones: el poema original y el poema que escribí para el Loro, que es distinto, porque el Loro me entregó una música media cuadrada y el otro era en verso libre. Tuve que estirar lo versos hasta hacerlos coincidir. Pero, en sustancia, yo le digo alguien a alguien.

¿Un alguien...?

P.M. (puntual): Alguien. “Tú me preguntas...” no sé qué.

Después de una breve pausa, en que nos recorre a todos en silencio el laberinto de ese tema, Horacio comenta con una admiración tranquila, como basada en una prueba palmaria: Qué lindo texto, ¿no?

P.M.: La gente me pregunta por qué escribimos ese texto, que es complejo y la música, sin embargo, no es tan compleja: pam pam tara rara rara ri ra tata tata ta..., ahí van los acentos, ¿ven?, los acentos están puestos, lo que me facilita mucho las cosas, porque me encantan los acentos al medio de la frase.

Pero los acentos estaban puestos en la música.

P.M.: Los acentos estaban puestos por la música. Entonces, me aproveché del pánico y puse los acentos que había (tararean animosamente los dos la canción). Era un desafío y realmente es una de las canciones más duras de hacer, no era llegar y hacerla. Con el Loro hemos hecho bastantes experiencias juntos, que van de “Medianoche” a esto, muy diferentes; “Medianoche” es suavecita, tierna, lisa, casi sin acentos, y esto es todo lo contrario. Pero, además, vean ustedes lo que es la “Cantiga de la memoria rota” (la tararea marcando los acentos). Serrat me decía el otro día: “Cantiga debe ser una de las grandes canciones latinoamericanas de todos los tiempos”.

H.S.: Debe ser una de las grandes canciones después de “Valdivia en la niebla”.

P.M.: Por lo logrado de la música y lo logrado del texto.

Ampliemos el arco de preguntas. ¿Han analizado juntos una canción o comentado algo sobre un artista particular? Bueno, Violeta, están haciendo algo sobre ella (una suerte de cantata), u otro.

H.S. (después de una pausa, Horacio retoma la iniciativa): Bueno, yo creo que, en general, cuando hablamos de la Violeta, bueno, uno un poco se saca el sombrero por lo que ella hace con la música y con el texto; es un poco lo que uno trata de hacer, digamos, de lograr una comunidad que no haga pensar en ambas cosas de manera disociada; en eso hay una escuela notable de la Violeta, de todo lo que ella significa en cuanto a un gusto, también, por la cultura popular. Yo un poco la veo así. El otro día, en el Arcis (Universidad de Artes y Ciencias Sociales) hicimos, hablando de Violeta Parra, hicimos una audición de discos de ella; además, es muy curioso como es desconocida la Violeta, aparte de “La jardinera” y “Gracias a la vida”. Escuchamos el disco “Toda Violeta Parra”, que saco la Emi en 1962, con canciones muy bien hechas, es decir, son textos tan apropiados a la historia. No es que nos sentemos a escuchar a la Violeta; partimos ya de la base que la conocemos muy bien. Hay un gran respeto al trabajo de ella. Y eso sucede con Serrat, un poco lo mismo. Es tácito que, por lo menos para ambos, Serrat es un gran, gran compositor de canciones y un gran maestro y un muy barroco maestro musical. (A medida que va calificando a Serrat se entusiasma cada vez más) Porque si tú ves cómo él estructura sus melodías, son sumamente complejas y es notable como Serrat es extremadamente devoto de sus textos, sus melodías van absolutamente supeditadas a cómo va contando la historia. Es muy curioso, pero si tú analizas, por ejemplo, qué... a ver... son tan libres las estructuras que va usando Serrat... (queda buscando una canción para ejemplificar).

P.M.: Se ha cambiado como a una especie de antropólogo de la ciudad catalana Barcelona; cómo se comporta el hombre en la calle, lo que se dice, lo que no se dice, también es muy sarcástico, es muy mordaz.

H.S.: Sus melodías son sumamente complicadas, es muy melódico. A diferencia de otros que son más armónicos, que basan más sus estructuras musicales en armonías muy claras. Las canciones de Serrat son una pura melodía, como una culebra. Pero ha ido cambiando en el tiempo, ahora se nota menos melodioso que en sus primeras canciones catalanas y castellanas.

P.M.: Todos hemos ido cambiando.

H.S. (atropellando sus palabras ansioso por ejemplificar el punto anterior): Yo creo que sí, pero, pero yo encuentro más difícil eso, fíjate (tararea larga, largamente “Penélope)” ta ra ra rá, ta ra ra ra ra rara rá... Es muy fresca, todas sus canciones son muy frescas.

P.M.: Tiene líneas melódicas muy precisas.

H.S.: ¡Y las estructuras! Tú escuchas una canción de Serrat de punta a cabo y es un paquete cerrado, estructuras perfectas, digamos, pero extremadamente...

P.M.: ...El cambio de tono que hace un poco antes de que haya un bis.

H.S.: Muy bien.

P.M.: Qué maravilla.

H.S.: Es muy único.

P.M.: Absolutamente. Para mí los cantantes que quedaron de todo este ciclo, en América Latina, son bien pocos, pero ¡pucha! que son buenos.

A ver.

P.M.: Me adelanto a decirte: Chico Buarque, pucha, si uno analiza una obra de Chico, toma cualquier canción; “Construçao”, por ejemplo.

Hemos escuchado la traducción de Daniel Viglietti.

H.S.: ¿De “Construcción”?

Sí, ésa con las palabras esdrújulas al final de cada verso.

H.S.: ¡Ah!, sí, claro.

P.M.: Es difícil que un músico cualquiera haga una canción con esa complejidad y, además, una canción popular, porque es una canción que fue muy popular en su momento. Él va alterando las frases todo el tiempo, casi como el “Ulises” de Joyce (asoma una vez más un referente continuo en Manns), trasladado a músico; va invirtiendo el sentido de las frases, va jugando con las frases, lo que denomina un gran dominio del lenguaje, aparte del dominio musical que él tiene. Y tiene canciones tan tiernas como “Olha María”, que realmente a uno lo sacuden. Y para eso hay que ser un gran autor y un gran cantautor, lo que no ocurre siempre.

¿A quién más nombraría?

P.M.: Me gusta mucho lo de Milanés, un músico notable. Me gusta mucho lo de Silvio; hay que pensar en “Días y flores”, hay que pensar en “Playa Girón”: él llega un día y se presenta al Comité Central de Partido Comunista cubano, y dice: “Compañeros, estoy agusanado”. Entonces, Fidel lo mira y le dice: “Bueno, escoge un castigo para ti, para que no te sigas agusanando”. “Quiero pasar seis meses en el Playa Girón, trabajando como marinero”. Lo han metido al barco y se fueron a Islandia; durante esos seis meses él trabajó haciendo el mismo oficio de los marineros y escribió, entre otras, “Playa Girón”, que es compleja, como son las canciones de Silvio.

H.S.: Claro.

P.M.: Silvio es complejo, no es simple Silvio. Yo no sé de adónde sacó esa popularidad; la gente no sé si ha subido al mismo nivel del autor.

H.S.: Además, tan prolífico que es. Debe tener unas mil canciones (ríe y retoma una frase anterior de Manns). Bueno, y esos pocos, son gigantes de la canción.

Y de los españoles, aparte de Serrat.

P.M.: Está (Luis Eduardo) Aute; tiene muy buenas canciones. Él había dejado de cantar en un momento dado y empezó a pintar y volvió a la canción con “Alevosía”, con mucha más fuerza.

H.S.: Gran tipo Aute.

P.M.: Está Raimon, que hace otro tipo de canción. Lo que pasa es que Raimon está deformado por el hecho de ser profesor de Historia. Él recarga un poco su material hacia ese lado, por deformación profesional. Eso lo ha perdido un poco, pero tiene una gran voz y una gran inspiración. Ahora, insiste en cantar en catalán a sabiendas de que no lo comprendemos realmente en el Sur. Los otros se dieron cuenta y cantan un pedazo en catalán y otro poco en castellano.

¿Hasta qué punto el cantar los problemas sociales quitaba espacio a temas que no están ligados inmediatamente a lo general y que tienen que ver con esferas más personales?

P.M.: Yo nací así, realmente, yo nací así. Yo fui formado en un hogar donde se habló siempre del problema de los pobres. Mi madre hizo todo un apostolado frente a eso, porque era profesora primaria. Se especializó en la recuperación de menores en situación irregular, lo que era peor todavía, porque eran chicos que violaban a la madre, el padre que violaba a la hija, el chico que mataba al padre a puñaladas, etcétera, etcétera, etcétera. Y cuando uno nace en un hogar semejante, ¿qué es lo que haces?, ¿cómo quieres pensarlo?, ¿cómo quieres tomar la vida si te educas así? Además, mi madre era concertista en piano, fue compañera de la madre del Loro en Angol; de ahí viene nuestra relación tal vez. Nuestros padres se conocían, nuestros padres se conocían íntimamente. Ella me lo contó un día, la madre del Loro me lo contó, que eran dos parejas que salían un día sábado a tomarse un trago, a dar una vuelta por ahí, a bailar cueca. Entonces, imagínate, la relación que tenemos con él.

También nos referíamos a la influencia de los cambios geopolíticos en las temáticas de los cantautores más comprometidos.

P.M.: Si “Medianoche”, aparentemente, no dice nada, ahora escribí un bolero que se llama “¿Dónde estás?”, que sí te dice mucho. Y me han preguntado si el bolero puede darse el lujo de cantar a los desaparecidos. Yo digo que sí, que así como el tango se considera que es una obra destinada a cantar a la gente de la noche, el amor en la noche, las medias de la mina, las piernas, los amores frustrados, pero surge “Cambalache”, que no tiene nada qué ver. “Cambalache” es una crítica social a su tiempo, terrible, hasta el punto que las dictaduras argentinas sucesivamente lo han prohibido. Y es un tango a parte entera. ¿Por qué no el bolero? Yo conozco boleros de Los Panchos pidiendo la libertad de Puerto Rico; conozco boleros de Rafael Hernández, incluso Víctor Jara grabó uno que se llama “Lamento borincano”, o sea, de Puerto Rico. Lo han hecho antes que nosotros, como Atahualpa hacía de las zambas: él hacía zambas de amor y hacía canciones comprometidas, como hizo en “El payador perseguido”, donde describe su presidio bajo Perón, sus cinco años de cárcel. Yo creo que hay que experimentar, hay que decir las cosas, hay que utilizar los medios de los que uno dispone para defender a la gente que no tiene nada; ésa es la verdad de las cosas, ésa es la enseñanza fundamental de mi madre.

Y en Inti-Illimani, ¿cómo asumen este cambio, aparente, de las temáticas, cuando las urgencias políticas, que ayer eran clarísimas, hoy siguen siendo necesarias, y quizás más todavía por la negación constante de un problema no resuelto en la política de nuestro país?

H.S.: Pero, fíjate, yo creo que hay una cosa que un poco uno... es decir, yo me pregunto de dónde nace esta necesidad de hacer, por ejemplo, boleros, vals peruanos, rancheras, de tocar otros estilos. Y yo creo que, sin duda, hay cosas que nosotros hemos dicho de una manera que corresponden a una época y que se agotaron también con esa época, la manera en que uno dice las cosas. Tú hablas hoy día con un joven universitario de izquierda y te dice que no están ni ahí ya con las maneras y con los discursos que se arrastran y se arrastran en el tiempo. Yo creo que hay un divorcio muy fuerte entre la percepción que tienen los jóvenes hoy día de cómo hablar acerca de los temas, de cómo cantar acerca de los temas, con lo que existía en el pasado. Pero, si tú miras un poco, uno de los grandes problemas que estamos atravesando y que es un problema muy dramático de este país, es este problema de la identidad. La gente hoy día, más que nunca, anda con los pies muy mal puestos, incluso a veces como flotando, con un sentido de pertenencia a un lugar, a una tierra, que es muy vago; aquí está muy desdibujado el problema de la identidad, que siempre ha sido complicado en este país. Si tú vas a Venezuela, a Colombia, a Argentina, hay mucha más propiedad, hay un orgullo mucho más auténtico de una manera de ser, de una manera de hablar. Y yo creo que algún mérito tiene esta búsqueda de boleros, de rancheras y de vals peruanos, y tiene que ver con eso, tiene que ver tal vez con una urgencia y una necesidad nuestra de sentirnos latinoamericanos, que es, yo veo, una condición que aquí se ha ido perdiendo. O sea, hoy día Latinoamérica está muy lejos de los chilenos; más bien, existe una fuga un poco ridícula de este sentirse latinoamericanos. Hoy día se ostenta toda una postura muy falsa. Yo creo que estas canciones, si tú las ves desde este otro punto de vista, corresponden a una necesidad y a una urgencia a buscar un contenido que nos haga sentir nuestra condición de latinoamericanos.

Y eso podría ser, no te lo digo, pero podría ser, desde el punto de vista, toda esta argumentación, desde el punto de vista político, en realidad, una defensa bastante intachable, digamos, de que es una canción que también tiene y cumple una función política. Pero, yo creo que uno, a lo mejor escondidamente, estas cosas las medita o pasan como un rayo dentro de las inquietudes previas a la creación musical y a la creación poética, pero, en realidad, hay un gusto también más que por eso, por un enorme bagaje de música y de poesía popular y de una manera de ser que es tan únicamente nuestra, los latinoamericanos, el bolero, la ranchera, los vals peruanos, son canciones que unen todo este continente. Entonces, no es justo decir, o es muy superficial, decir: “Ah, ustedes han abandonado los contenidos de las canciones” (dice la frase sonriéndose en el recuerdo de más de algún dedo acusador). No, si el contenido que tienen los boleros y el contenido que tiene una ranchera, son cosas extraordinariamente valiosas si se ven desde el punto de vista de un patrimonio de identidad, que aquí, sobre todo en Chile, está muy desdibujado.

P.M.: Yo pienso, además, que es una experiencia de tipo antropológico, porque, ¿cómo ama el hombre americano, latinoamericano, hispanoamericano? Nunca nos habíamos preguntado por eso. Y yo me acuerdo de que en mi infancia veía en los campos bailar corridos, rancheras y boleros, y eran canciones que hacían suyas, no bailaban otra cosa, no bailaban rock ni mucho menos. Entonces, este canto del amor americano es eso. Por eso yo veía un carácter antropológico, como una investigación: cómo ama el hombre de América Latina, la mujer latinoamericana. Estoy hablando, desde luego, de clases desposeídas y de partida entramos en el tema de nuevo. ¿Cómo se bailan en el campo el bolerito, la rancherita, el corrido, etcétera? Y hemos tenido cuidado de poner en los textos cierta cosa, cierta dosis de ese tipo de cosas.

¿Cómo ven la música chilena actual, los nuevos grupos de rock?

H.S.: Respecto de lo que yo te decía, es muy decidor que tal vez de las cosas más celebradas de Los Tres, sean sus incursiones en cosas típicamente nuestras; yo creo que hay una gratitud de la gente, de los jóvenes, cuando Los Tres incursionan en el mundo popular, en temáticas que son absolutamente del repertorio del folclor del bajo fondo, el Tío Roberto Parra, todo eso. Y esas son las cosas que a la gente le encantan. Ellos conocen harto; lo que trabajaron con la Negra Ester; el Álvaro (Henríquez, vocalista de Los Tres) conoce mucho de eso y lo asume con una gran valoración de algo muy auténtico nuestro. Y la gente no se equivoca. Y ¿por qué tanto? Porque hay que hacer una descripción: porque hay un no saber muy bien con qué material se está moldeando, porque hoy día campean, más bien, aires tremendamente frívolos, andan todos un poco desesperados y entre los creadores también. Yo veo que hay una angustia... está muy desvalorizado el trabajo artístico aquí. Tampoco ha nacido un movimiento que, artísticamente, le dé un ventarrón o plantee algo nuevo. Lo que yo veo es que en parte de los jóvenes hay un tratar de apoderarse de estos lenguajes de la música funk, del rock, de buscar un aire nacional a estas expresiones, como sucedió en Argentina, como sucede de manera bastante curiosa en México, donde el rock ha logrado una expresión típicamente mexicana. Vivimos momentos de depresión musical, salvo Los Tres, que a mí me gustan mucho, y un poco también estos grupos de rap, de música funky, no existe nada me llame mucho la atención.

Ahora, sigo yo pensando que lo que fue el movimiento de la Nueva Canción Chilena, ha sido lo de mayor respiro que se ha hecho en este siglo en cuanto a música chilena, porque se produjo una contaminación de campos muy interesante, entre un mundo que venía de la escuela de la Violeta Parra, al que pertenece Manns, y el mundo clásico. Todas esas grandes obras que se hicieron, la “Cantata Santa María”, “Canto para una semilla”, como el mundo de la música popular que incluyó compositores cultos, académicos, Gustavo Becerra, Sergio Ortega, Luis Advis, Celso Garrido, Juan Orrego Salas. Ese fue un fenómeno muy revolucionario en términos musicales y de grandes obras musicales que van a perdurar.

¿Hasta qué punto se les hace estrecha una forma tan tradicional como la canción?, ¿hasta dónde asume o no las nuevas condiciones creadas por la música académica de este siglo?

H.S.: A mí me sucede que miro con mucha curiosidad, por supuesto, con respeto, ese tipo de expresiones, la música contemporánea, la música serial, la música atonal. Yo creo que uno tiene obligatoriamente que plantearse un gran apertura hacia los estilos y yo creo que de no mediar una especie de vivir de las rentas del pasado en términos artísticos, uno está siempre abierto a todo, incluso a costa muchas veces de ser incomprendido. Y ahí hay toda una gama de posibilidades. Nosotros, por ejemplo, en Roma el año setenta y... no sé si antes de que trabajáramos juntos (con Manns), participamos en el montaje de una obra de un compositor contemporáneo, de Alessandro Sbordoni; él hizo un poema de Neruda, “España en el corazón”; ésta era una obra basada en el uso de la voz, en toda sus posibilidades: cantado, hablado y susurrado. Partíamos todos con un gran grito que decía: “¡¡No han muerto!!” (y Horacio grita). Y después había una sobreposición contrapuntística de unos hablando, otros cantando, otros susurrando (y Horacio susurra) y era una obra muy interesante. Eso fue previo a “Sensemayá”; en “Sensemayá” hay un poco de esa experiencia de usar la voz cantada, hay unos susurros por ahí. Fue muy importante eso. Esa era una obra, además, que tenía un interludio, que era con unos instrumentos nuestros, absolutamente serial, pero era una obra breve y de una comunicación y comprensión muy directa con la gente: cuando nosotros la cantamos y se leyó el poema en italiano, se entendió perfectamente que había una cosa coherente, había una música puesta al servicio de un poema y que tenía mucho qué ver con... a mí me gusta Neruda cuando se hace en ese tipo de aproximaciones musicales, más que a cosas como más vulgares, digamos. Porque es muy complicado; yo siempre he querido hacer algo con Neruda, pero me doy cuenta de que musicalmente corresponde a pensar soluciones distintas a una canción tradicional, por las estructuras, en fin, por el largo de los poemas y porque el contenido de lo que dice también no me parece que se pueda encerrar en una canción de tres minutos.

Mi experiencia es de total apertura. Cuando se habla de las canciones políticas, cuando se habla de la organización de la música contemporánea en las canciones, yo creo que está la gran dificultad de eso hacerlo calzar con las cuentas que uno hace con el arte, en general. Y ahí hay mucho de suerte, mucho de búsqueda y de persistencia en la búsqueda, pero al final hay un equilibrio que la gente, en definitiva, descubre o no. La gente al final dice: “Ah, ya, me gustó, no me gustó, me produjo una sensación o no me la produjo”. Y ése es el gran desafío: de la misma manera que es muy ridículo arrogarse ser un cantor político porque uno menciona la palabra pueblo en una canción; eso no quiere decir nada. La gran dificultad en la actualidad es precisamente decir lo que hemos siempre dicho o lo que se dijo de una manera en una época, decirlo tratando de interpretar, de resonar con lo que la gente espera que los artistas digan.

Quizás las palabras en algo se han gastado.

H.S.: Ah, bueno, absolutamente. Tú dices hoy día: “El pueblo unido jamás será vencido”, que es una frase indiscutible, pero la gente ya lo digirió, lo tragó y seguir insistiéndole en eso, seguir hablando en los términos confrontacionales que correspondieron a una época de mucha confrontación... no, ya hubo una literatura y un estilo que no constituye una novedad para la gente y no constituye, por lo tanto, una necesidad.

Es el mismo problema con la música contemporánea: hay que descubrirla siempre y cuando sea coherente el uso del estilo musical que tú estás haciendo. Yo me dispongo a escuchar música atonal, serial, con la misma curiosidad con que escucho a la Violeta Parra, que cada vez que la escucho me sorprende mucho la audacia que tuvo en su vida musical en un medio absolutamente hostil. Pero las cosas que logró hacer ella...

En la última parte de su creación, especialmente.

H.S.: Uy, la última parte, claro. “El gavilán”, por ejemplo...

P.M. (muy serio): Eso es totalmente audaz.

H.S.: Claaro, eso es notable que lo haya hecho. (Tararea) Paseaba el pueblo sus banderas rojas... tarararará rarararará... es un poema de Neruda (El Pueblo), es decir, chapeau, como dicen los... (franceses), porque ella con mucha inteligencia...

P.M.: Usa ritmos y contrarritmos y los superpone.

H.S.: ¿La han escuchado?

No.

H.S.: Nadie conoce eso; yo creo que la universidad debería hacer una cátedra.

¿En qué consistió ese intento de musicalizar los “Sonetos de la muerte”, de Gabriela Mistral?

P.M.: Yo le propuse al Loro hace tiempo: “hagamos música de esto, una música ad-hoc sobre los tres sonetos, sobre todo el último”. Y el Loro me dice que a él le provoca terror la empresa, porque son tremendos.

H.S.: Ah, sí, claro.

P.M.: Es como para obsesionarse el resto de sus días con eso de “la mano de ninguna bajará a disputarme tu puñado de huesos”.

H.S.: Terrible; ésas son músicas mayores.

P.M.: Claro, son músicas mayores.

(Santiago de Chile, 9 de diciembre de 1997)

fuente:interferencia.cl

Lorena Zambrano: “Vemos a un gobierno muy aislado de lo que está pasando en la región de Tarapacá”

La vocera de la Asamblea Abierta de Migrantes y Promigrantes de Tarapacá, se refirió a los actos de xenofobia y racismo que se registraron el fin de semana en Iquique y acusó a las autoridades de desconocer la realidad que se vive en los territorios y las comunas del norte del país.

En conversación con la primera edición de Radioanálisis, la vocera de la Asamblea Abierta de Migrantes y Promigrantes de Tarapacá, Lorena Zambrano, se refirió a las lamentables escenas que se registraron durante el fin de semana en Iquique con el desalojo de un grupo de migrantes del sector de Plaza Brasil y con la posterior quema de sus enseres que se llevó a cabo por grupos xenófobos antimigrantes.

Consultada por el director de Radio Universidad de Chile, Patricio López, respecto de este tema, la dirigenta social afirmó que “esto viene sucediendo porque no ha habido un control de todo lo que está pasando, vemos a un gobierno muy aislado de la región, no preocupado de lo que está pasando hoy día en las fronteras” y agregó que “hoy de inmigración tenemos que hablar todos, este es un problema que nos compete tanto a la ciudadanía como a las organizaciones migrantes”.

La vocera de la Asamblea Abierta de Migrantes y Promigrantes de Tarapacá sostuvo que “hay que sacar a la luz todos esos mitos mal infundados que se tienen. Nosotros somos realistas en decir que ha venido gente mala, no podemos cerrar los ojos a eso, pero dentro de esa gente mala también hay gente buena“.

Lorenza Zambrano recalcó además que “por una vez las regiones tienen que ser autónomas, también tienen que tener poder de decisión, si le dejamos todo al centralismo por eso estamos como estamos, esperando que siempre Santiago resuelva. Las autoridades y la ciudadanía somos responsables, de una u otra forma, de todo lo que hoy pueda suceder o acontecer”.

En ese sentido, Zambrano sostuvo que “hoy es penoso ver cómo el delegado presidencial nos cita a una reunión hace dos semanas, luego de hacer presión porque como Mesa no se nos había tomado en cuenta, se nos promete que íbamos a trabajar en conjunto para trabajar en una erradicación justa de Plaza Brasil, distribuyendo a esos ciudadanos como corresponde y vemos como en menos de dos semanas surge una orden que proviene de no sé dónde y se los desaloja brutalmente“.

Lorena Zambrano, vocera de la Asamblea Abierta de Migrantes y Promigrantes de Tarapacá (AMPRO Tarapacá).

Al respecto, la dirigenta social recalca que “este es un problema que debemos afrontarlo desde todos los puntos de vista, aquí nadie tiene la razón. Acá hay que trabajar con la comunidad porque no se puede dejar a todas las personas fuera de lo que pasa hoy en la región. Acá hay una migración diversa pero, lamentablemente, se situaron en un lugar a plena vista pública. Matándonos entre nosotros mismos no es la solución, el temor como migrante que siento hoy al caminar y creer que alguien me va a agredir jamás lo había sentido, yo también me he esforzado mucho trabajando y entiendo que da rabia que otros se aprovechen, pero enseñemos, reeduquemos, estamos a tiempo porque nada es imposible”.

La representante de la Asamblea Abierta de Migrantes y Promigrantes señaló que “llevamos años en mesas de trabajo sin soluciones, acá ya no estamos para volver a reunirnos, tomarnos una foto. Acá hay que salir a la calle, ver las necesidad y dar todo lo que se pueda para abordar esta situación”.

Finalmente, Lorena Zambrano puntualizó que “lamentablemente la xenofobia, la discriminación y el racismo que se vio el pasado sábado, así como cuando llamamos a salir a la calle a marchar por una nueva constitución, hoy con tristeza nos sentimos de luto por toda esta gente que vimos marchar en esas fechas al lado de nosotros, hoy llamando a matar, llamando a quitarles a los niños y enfrentando a la misma ciudadanía a que se les saque brutalmente con odio indescriptible y eso no puede suceder”.

En esa línea agregó que “el forastero es querido cuando logra traer recursos a los países, pero el forastero no es querido cuando pide ayuda, cuando suplica que no se lleven a sus hijos, que golpean a las madres en estado de gestación, cuando ellos que dicen proteger a toda la ciudadanía son incapaces de mover un dedo para ayudar. Siento una decepción total de todas esas personas que decían ser nuestros amigos y que hoy día hasta los hemos bloqueado, de cómo se transforma la mente y el ser humano por no entender y es al gobierno al que tenemos que emplazar, son las autoridades a las que deberíamos dirigir esa rabia y el rencor, pero no hacia esas personas que duermen en carpas y que no tienen a dónde ir”.

fuente:radio.uchile.cl

RECADO AL EMBAJADOR DE VENEZUELA EN CHILE stars

Querido compatriota Arévalo Méndez Romero,

Embajador de la República Bolivariana de Venezuela.

Mi vergüenza e indignación por lo ocurrido en Iquique es tan grande que me cuesta expresar mi repulsa con serenidad

Quienes fuimos inmigrantes en Venezuela, acogidos por la hospitalidad de sus autoridades y su pueblo, aprendimos a querer y respetar a su país, su historia y su hermosa cultura. Mi experiencia de más de cinco años en Venezuela, fortaleció los valores latinoamericanistas que me identifican con la revolución bolivariana.

Más de 200 mil chilenos migraron -o fuimos expulsados- bajo la tiranía de Pinochet y sus cómplices militares y civiles. La mayoría fue a México, Venezuela, Cuba, Argentina, República Democrática Alemana, Francia, Suecia, Canadá, etc. Muchos chilenos hicieron nido en esas tierras y ellos, sus hijos y nietos son ciudadanos de esos países.

Chile, compatriota embajador, es un país receptor y emisor de migrantes. Nuestro mestizaje es un torrente de sangre mapuche, española, alemana, italiana, croata, palestina, libanesa, judía, china, japonesa, francesa, suiza, inglesa, peruana, boliviana, etc.

En el siglo pasado más de un millón y medio de chilenos, principalmente de Puerto Natales y Chiloé, trabajaron en las minas de carbón de Río Turbio, en Bariloche y en las industrias de Buenos Aires y otras ciudades de Argentina.

La migración chilena hoy alcanza a más de 650 mil personas que viven, trabajan o estudian en países que les han brindado mejores condiciones de vida. Los migrantes chilenos forman parte del enorme ejército de 281 millones de personas que según la ONU buscaban el 2020 un trabajo para alimentar sus miserias y sueños.

Lo ocurrido en Iquique no es solo la barbarie con seres indefensos que hoy avergüenza a Chile. Es repulsivo también asistir al resurgimiento del ideario más tenebroso que ha conocido la Humanidad: el fascismo. La corrosiva doctrina que costó más de 70 millones de víctimas en la II Guerra Mundial, está dando señales de reactivación en varios países. También ha ganado espacios en la conciencia del pueblo de Salvador Allende, Miguel Enríquez, Raúl Pellegrín y miles de luchadores sociales. Todavía son reductos minoritarios los que agredieron a los migrantes venezolanos. Pero gozan de la protección y aliento de la democracia boba que vive Chile y de los caudales de la oligarquía. Si el pueblo trabajador no despierta de su sopor economicista -para dotarse de una conducción revolucionaria independiente-, Chile quedará otra vez prisionero en la trampa de acero del fascismo. Hablemos francamente: las conciliaciones y regateos que impone la política electoral y la creciente debilidad de la Convención Constitucional, que se achuncha ante el poder financiero y militar de la oligarquía, están asfaltando el camino del retorno fascismo.

Usted, compatriota embajador, que fue cercano colaborador del presidente Hugo Chávez, es testigo que él llamó "compatriotas" a todos los latinoamericanos. Es el apelativo más revolucionario en un continente desmembrado por el imperialismo y los nacionalismos aldeanos. Conservo un ejemplar de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, quizás la más democrática de América Latina, con una dedicatoria que me honra: “Al compatriota Manuel Cabieses con fe y certeza en la victoria de los pueblos. Hugo Chávez Frías. Miraflores,15 de septiembre de 2002”.

Venezuela ha sido el hogar de millones de migrantes. Más de 5 millones de colombianos cuyos hijos hoy son venezolanos. Cientos de miles de portugueses, italianos, españoles, árabes, europeos de variadas nacionalidades, peruanos, chilenos, argentinos, ecuatorianos, cubanos, etc.

A los compatriotas venezolanos que han sufrido en tierra chilena el odio del fascismo, les pedimos que se unan a nuestra lucha contra ese veneno ideológico que amenaza a todos por igual.

MANUEL CABIESES DONOSO

fuente:puntofinalblog.cl

SP, CON TODO CONTRA LOS MIGRANTES stars

Sebastián Piñera dio instrucciones a los responsables del Ministerio del Interior para cumplir su política anti-migratoria. En esa línea, el titular de Interior dijo que “vamos a seguir con los desalojos en todos los espacios públicos que se requiera y vamos a seguir con el plan de expulsiones”. En ese marco se desataron acciones violentas y agresivas de civiles en contra de familias extranjeras. En el exterior se informó de estallido de la intolerancia en Chile.

Equipo “El Siglo”. Iquique. Santiago. 26/09/2021. Sebastián Piñera decidió ir con todo contra los migrantes y Chile exhibió a escala regional y mundial la represión y la violencia contra familias de otros países, con la singularidad -como ocurrió en otras latitudes- de miles de personas organizadas para agredir a migrantes y quemarles sus pertenencias y los enseres de sus hijas e hijos. 

Un rostro promovido desde el Gobierno, la derecha y la ultraderecha, sumando al país a ese fenómeno xenófobo y racista que tiene líderes como Donald Trump y Jair Bolsonaro, evocados por personeros de partidos que respaldan a Sebastián Sichel y a José Antonio Kast. Piñera -que en estos días anda de gira por los países donde sus gobernantes son de derecha: Colombia, Paraguay y Uruguay- dio instrucciones en privado a los responsables del Ministerio del Interior, Carabineros y Ejército, que son los encargados de cumplir su política anti-migratoria.

El titular de Interior, Rodrigo Delgado (militante de la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente, UDI), afirmó que “vamos a seguir con los desalojos en todos los espacios públicos que se requiera y vamos a seguir con el plan de expulsiones”. En efecto, en coordinación con el alto mando de la policía uniformada, Interior instruyó sacar de una plaza a migrantes en Iquique y en otras ciudades del norte del país, y sin que se publique mucho, hay desalojos en calles de Santiago.

El viernes pasado la acción de Carabineros provocó enfrentamientos, conatos, agresiones, heridos y detenidos. Al tiempo que se anunció que en estos días habrá más expulsiones de extranjeros, que elevaría a mas de mil los echados del territorio chileno. Y el subsecretario de Interior, Juan Francisco Galli (militante de la derechista colectividad Renovación Nacional), indicó a la prensa, en la línea de denuncias de criminalización de los migrantes por parte del Gobierno, que “aquellas personas que infrinjan gravemente la ley deben someterse a las consecuencias…”.

Venezolanos, colombianos y haitianos, sobre todo, saben lo que implican esas palabras de uno de los gestores, desde La Moneda, de medidas contra sus familias. Además, Galli, en la línea comunicacional establecida desde el Gobierno con la aprobación de Piñera, sostuvo que las autoridades, dirigentes sociales y representantes de migrantes que reclaman por la represión, la violencia y medidas coercitivas, “son personas que se quieren aprovechar de la visibilidad política” por los sucesos ocurridos sobre todo la última semana.

El alto mando de Carabineros está dedicado a aplicar las instrucciones de desalojo, represión y hostilidad a familias extranjeras, la Policía de Investigaciones lleva a cabo la detención y expulsión de migrantes y el Ejército vigila que no entren por las fronteras terrestres en el norte. Son decenas los testimonios de hombres y mujeres de otros países que denuncian insultos, malos tratos y arbitrariedades de las y los policías de Chile. En este marco, diversas agrupaciones de defensa de los migrantes, legisladores y dirigentes sociales criticaron este fin de semana que Piñera fue a la frontera colombiana-venezolana a incentivar la salida de venezolanos de su país para que vinieran a Chile, y ahora encabeza las medidas contra ellos, lo que volvió a desnudar que su actitud hace un par de años obedecía solamente a presionar y derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro.

Sebastián Sichel, candidato presidencial de la UDI y RN se sumó a la política de Sebastián Piñera ante la migración y expresó que “debe ser legal, ordenada y regular. Tenemos que ser capaces de conseguir ambos objetivos. El Estado debe reforzar fronteras, en especial en puntos de ingreso irregular”. Como lo sostienen desde La Moneda, Sichel puso de relevancia el papel de las policías y los militares. “Debe disponer (el Gobierno) de más tecnología, coordinación y dotación de Carabineros, PDI y Fuerzas Armadas”, sostuvo.

Ataques y violencia contra familias de migrantes En esta política el Gobierno cuenta con el respaldo de las colectividades de derecha, grupos de ultraderecha y xenófobos, y personas que rechazan la presencia de migrantes. Un punto culminante -que nadie puede afirmar que no se repetirá- se produjo en Iquique, donde unas cinco mil personas marcharon en contra de la llegada de familias desde otros países y luego atacaron violentamente a migrantes, les quemaron sus carpas, ropas, comida y hasta enseres de sus hijas e hijos. Esto abrió la puerta en Chile a expresiones de agresión y violencia de civiles en contra de migrantes, con rasgos de turbas racistas, uso de palos, material inflamable y maltrato físico, como sucedió y sucede en ciudades europeas donde esos hechos son impulsados por grupos ultraderechistas, racistas y de supremacía racial. Por redes sociales en Iquique, pero también en Arica, Antofagasta, Santiago, se están organizando grupos anti migrantes, llamando a hacer marchas, manifestaciones, desalojarlos, agredirlos y expulsarlos de espacios públicos y ciudades. Se sabe de agresiones en calles, barrios, plazas, playas, parques y otros lugares donde se instalan o desplazan venezolanos, colombianos, haitianos y peruanos, principalmente. Bajo la consigna de “No+migrantes”, “No+ingresos ilegales”, se están organizando grupos para hostigar, atacar y violentar a extranjeros.

En esta línea gubernamental y el inicio de acciones violentas de civiles, Vanessa González, presidenta de la Coordinadora Nacional de Inmigrantes declaró que “nos encontramos en un escenario completamente adverso para las comunidades inmigrantes en Chile, donde la deshumanización, la criminalización, la discriminación, el racismo y la xenofobia hacia las personas migrantes y refugiadas ha sobrepasado todos los niveles posibles”. “Estalla la intolerancia” El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) está investigando los sucesos de Iquique. El director del organismo, Sergio Micco, declaró que “estamos pagando los costos de la falta de una política de Estado en materia de migración. Es evidente que si los chilenos y chilenas solamente hablamos de migrantes a propósito de expulsiones y desalojos, esto favorece la xenofobia y el racismo. Por eso demandamos al Gobierno aplicar la Ley de migración de forma inmediata”.

En medio de prensa de México, Alemania, Perú, Venezuela, España, Francia y Rusia, entre otros, hubo titulares y notas sobre lo ocurrido en Iquique y agresiones a migrantes en Chile. En muchos países se vieron las imágenes e informaciones de chilenos quemandos ropas, comida, carpas, juguetes y enseres de migrantes. Hubo titulares como «Estalla la intolerancia en «Chile», «Xenófobos queman pertenencias de migrantes», «Ataque a migrantes en Chile», «Tensión política y social ante la entrada de migrantes», «Masivo desalojo policial de inmigrantes en una plaza del norte de Chile».

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, escribió en Twitter: “Venezuela repudia la xenofobia y agresiones contra migrantes venezolanos y exige a las autoridades nacionales y locales de Chile respeto a la integridad física y psicológica de nuestros connacionales”. El Relator Especial sobre Derechos Humanos de Migrantes de Naciones Unidas, Felipe González, también en redes sociales, expresó: “Inadmisible humillación contra migrantes especialmente vulnerables, afectándolos en lo más personal. El discurso xenófobo, asimilando migración a delincuencia, que por desgracia se ha ido volviendo cada vez más frecuente en Chile, alimenta esta clase de barbarismo”.

En un Twitter desde la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CChDH) se sostuvo que el “Gobierno tendrá que responder ante la comunidad internacional por incumplimiento de sus obligaciones en Derechos Humanos, lo que facilitó la violencia ejercida contra migrantes en Iquique”.

Fuente:elsiglo.cl

PATRICIO MANNS stars

La cultura chilena está de luto. El pueblo está triste. El fallecimiento de un notable escritor y compositor, con una obra vinculada a la historia, la tierra y el pueblo de Chile. También ejerció como periodista y fue un destacado militante comunista. “Chile le debe -al menos- una de las más grandes distinciones: el Premio Nacional de Literatura o el Premio Nacional de Música”.

Santiago. 25/09/2021. Chile de luto El país está de luto. La cultura chilena está de luto. El pueblo está triste. Este sábado 25 de septiembre falleció un ícono de la cultura popular, autor de bellezas literarias y musicales que dan cuenta de la historia y de la vida del país.

A los 84 años murió Patricio Manns de Folliot, luego de prolongados problemas de salud agravados los dos últimos años. Marcel Dupin, representante de Manns, explicó que el escritor y compositor falleció durante la mañana, acompañado de su hija Liselotte Johanna Manns. “Había estado con una descompensación y estaba con un diagnóstico reservado”, indicó. Su hija expresó a la prensa que “él estuvo consciente hasta el final, se fue en paz, a las 09.20 de la mañana, tranquilo y sabía lo que le estaba pasando. El consuelo que me queda es que se fue muy tranquilo, tomado de mi mano y rodeado de su familia”.

Patricio Manns nació en Nacimiento el 3 de agosto de 1937. De padre suizo-alemán y madre francesa, a los 14 años publicó por primera vez poemas en el diario El Colono de Traiguén. En Memoria Chilena se informa que “en 1963 escribió su primera novela, Parias en el Vedado, que reescribió años después con el título La noche sobre el rastro, ganando con ella el premio Alerce, de la Sociedad de Escritores de Chile, en 1967”. Manns se dedicó al periodismo y trabajó en el diario La Patria, de Concepción, en la radio de la salitrera en María Elena y en Radio Balmaceda y a lo largo de su vida colaboró e diversos medios populares. Desde joven escribió y compuso. Entre sus obras musicales están Arriba en la Cordillera, El cautivo de Til Til, Valdivia en la Niebla, No cierres los ojos, Palimpsesto, Vuelvo, Sambalandó. Y entre sus libros: Buenas noches los pastores, Violeta Parra: La guitarra indócil, Currículum Mortae, La Revolución de la Escuadra, Actas del Alto del Biobío, y Actas de Marusia.

Patricio Manns trabajó en muchos proyectos y actividades junto a Víctor Jara, Inti Illimani, Rolando Alarcón, los Parra, René Largo Farías, Karaxú, Luis Advis, fue un fiel creador y representante del Nuevo Canto chileno. Apoyó todas las iniciativas culturales durante el Gobierno de Salvador Allende, continúo su obra y su lucha en el exilio peleando contra la dictadura y siempre estuvo vinculado a las batallas culturales, sociales y populares.

Fue un destacado militante del Partido Comunista y vocero en el exterior del Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Fue autor del himno del FPMR. En los sesenta tuvo simpatías con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y le dio clases de historia a Miguel Enríquez.

Deudas pendientes con Pato José Luis Córdova. Periodista. Chile tiene una deuda más desde este sábado 25 de septiembre con la partida de Patricio Manns. Escritor, compositor, cantante y guitarrista, este artista es y será mucho más que todo eso. Fue un patriota “rodriguista”, entendido aquello como un chileno revolucionario en el arte y la política, adversario de la tiranía pinochetista y crítico de la interminable transición a la democracia.

Chile le debe -al menos- una de las más grandes distinciones: el Premio Nacional de Literatura o el Premio Nacional de Música. Merecimientos para ellos tiene de sobra y es reconocido mundialmente por sus obras escritas o interpretadas por sus congéneres, autores o admiradores desde una generación que vivió los mil días de la Unidad Popular con el Gobierno de Salvador Allende.

Si me permiten, quiero recordar al Pato que conocí en los años 60 en la sede de Los hijos de Chiloé, donde concurría con su amigo Vásquez, compositor y guitarrista que partió a Francia antes que todos los que posteriormente fuimos arrastrados al exilio.

Junto a Silvia Urbina vivió una juventud tumultuosa, bohemia, pero creativa con mucho compromiso con el amor y con las convicciones. Se convirtió -como se sabe- en un referente de la Nueva Canción Chilena, junto a Violeta y Víctor y sus inolvidables temas musicales como “Arriba en la cordillera”, “El cautivo de Til Til”, íconos actuales de nuestra nacionalidad.

Tras el brutal golpe de estado de 1973, volví a verlo en Buenos Aires, donde conoció y enamoró a Alejandra, su compañera de las últimas décadas y con la cual compartieron alegrías y dolores, triunfos y derrotas. Nos encontramos más tarde en la aldea de Annecy, en la frontera franco-suiza donde vivía y me hizo conocer la poderosa voz de Leo Ferré, el cantante anarquista francés y me interpretó su himno al Frente Patriótico Manuel Rodríguez y los primeros esbozos de su canción “Vuelvo”.

Quedó pendiente un viaje a Punta Arenas y debo reconocer que tampoco lo visité en Concón, aunque le hice ver nuestro pesar por la partida de Alejandra que, de alguna manera, nos alertó a todos sobre la posibilidad de un final que, afortunadamente, no fue en solitario gracias a la angelical cercanía de su querida hija, que lo acompañó hasta este doloroso final.

La cultura chilena ha perdido a otro grande y septiembre vuelve a marcar con luto el devenir del arte en Chile desde el golpe: la muerte de Neruda y, hace 10 años, la de José Miguel Varas y ahora la de nuestro Pato a quien despedimos con especial dolor porque merecía sentir el cariño que hoy todos estamos más que dispuestos a brindarle. Pero él hubiera querido ser reconocido en vida, como debió ser.

Arriba en la Cordillera Eduardo Contreras. Abogado. Recuerdo el Paso de Atacalco, provincia de Ñuble, capital de Chillán de donde provengo. Un paso que había sido famoso en aquellos años por el ingreso ilegal desde Argentina de ganado vacuno, además de otros bienes muebles. Y era también el nombre de uno de los hermosos temas conocidos que en los años sesenta del pasado siglo XX nos regalaba la bella voz de un joven artista revolucionario, Patricio Manns.

Entonces estuvo en todas, no se perdía ni una. Cuantas veces nos regaló su arte, solo o acompañado, allá en el escenario que levantábamos para las campañas políticas, en las escaleras del edificio municipal frente a la plaza de armas chillaneja. Pero no era sólo en nuestra zona, era en todas partes, por todo Chile, con generosidad ilimitada. Eran también los años de Víctor Jara, de Inti Illimani, de Quilapayun, y también de otros más tarde como Illapu.

Un tiempo inolvidable para el pueblo chileno.

Vendría luego el brutal genocidio desatado por las distintas organizaciones de la derecha política y económica con el respaldo de fuerzas armadas cobardes y antipatrióticas que no dudaron en disparar contra un pueblo indefenso.

Y entonces el largo exilio de muchos años. Durante el que Patricio no dejaba de cantar y de crear. Y de apoyar abiertamente la justa causa antifascista del pueblo chileno, llegando a ser vocero del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

Finalmente el retorno a la patria herida, a luchar, a cantar.

Se nos ha ido Patricio Manns, pero ahí está y seguirá estando: arriba, muy arriba, en la Cordillera.

 

fuente: elsiglo.cl

 

Pato Manns, escritor, músico y político: reinvindicó como “tiranicidio” el fallido atentado contra Pinochet stars

La muerte de Patricio Manns enluta al ambiente artístico y político, porque siempre destacó en sus distintas facetas e incluso fue activo participante del atentado a Pinochet por parte del Frente Manuel Rodríguez.

Patricio Manns fue una figura emblemática de la nueva canción chilena, además de un destacado escritor. Como personaje multifacético, además tuvo una importante actuación política. Y fue integrante de relevancia del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Manns, más allá de sus notables creaciones -“Arriba en la cordillera”, entre ellas- era un hombre de pasión política, identificado con el Partido Comunista. Y tanto en sus memoria como en las entrevistas, analizaba su actuación en el MIR y mas tarde su paso por el Partido Comunista. Además, siempre reivindicó el atentado a Pinochet en el Cajón del Maipo.

“La Unidad Popular era un conglomerado de partidos políticos, la mayoría de los cuales siguen vigentes y "forman parte de la Nueva Mayoría". Eso no quiere decir que no hayan cambiado su ideario. Del MIR tengo entendido de que queda poco y muy fraccionado. Yo dejé ese partido un tiempo después de la muerte de Miguel Henríquez y me reincorporé al Partido Comunista a finales de 1979 o principios de 1980. Lo hice luego de un discurso de Luis Corvalán en Estocolmo, en el cual reivindicaba cualquier forma de lucha contra la dictadura, lo cual era mi credo”, contó en una entrevista.

Cuando el Partido Comunista creó el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Manns se convirtió en uno de sus voceros. Y el artista valoró el papel de los frentistas, especialmente en el atentado al dictador Augusto Pinochet en 1986.

“Reivindico el intento de tiranicidio del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, lo único que siento es que no logró ser exitoso y que Pinochet haya muerto tranquilamente en Chile, sin haber sido juzgado como merecía por sus abyectos crímenes”, dijo a El Mostrador.

16 OCTUBRE 2020 Patricio Manns: “Participé en el atentado del Cajón del Maipo contra Pinochet” Manns y sus críticas tras la vuelta a la democracia Sobre los integrantes del Frente, Manns decía que muchos de ellos “eran gente joven que vieron morir a sus padres torturados y asesinados por la dictadura. Gran parte de ellos tuvieron que abandonar sus estudios a causa de su militancia política o lo hicieron para sumarse a la resistencia”.

Manns no sólo era poeta, músico y hombre de letras. Tenía una mirada potente de la realidad: “Diecisiete años después, y luego de dedicar gran parte de sus vidas a intentar terminar con la dictadura, se encontraron en 1990 con un Chile ‘en democracia’ en donde no había lugar para ellos”, expresó.

Y aseguró que “se les segregaba como parias o vulgares delincuentes o casi. No hubo la menor voluntad de crear un plan de reinserción por parte de los gobiernos que sucedieron a la dictadura. Sé que se les han dado muy pocas oportunidades de progresar”.

 

fuente: publimetro.cl

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