Gustavo Puz Acosta
- Blog de Opinion
- Posted
La calle y su poder; el pueblo la necesita
A lo largo de la historia, las grandes conquistas del pueblo en derechos fundamentales como salud, educación, vivienda, transporte, cultura y trabajo sindical, han estado profundamente ligadas a las movilizaciones callejeras. Marchas, caminatas y visitas masivas a los ministerios han sido herramientas esenciales para impulsar los avances sociales. Estas acciones han sido, y continúan siendo, un recordatorio del poder de la organización popular y de su papel en transformar la realidad.
Hoy, en un escenario político marcado por una relación estrecha entre el gobierno y la derecha en el Parlamento, es crucial recordar que esta supuesta representación equitativa —donde la derecha afirma tener el respaldo del 50% del pueblo— es una mentira que distorsiona la realidad. Este negacionismo derechista queda en evidencia cuando bloquean propuestas claves: rechazan presupuestos que fortalecen los servicios públicos, se oponen a la transparencia en el manejo de recursos, y critican medidas para combatir la delincuencia, mientras, al mismo tiempo, claman por mejores fuerzas armadas, transporte y salud.
Este cinismo es amplificado por los medios de comunicación que sirven a sus intereses, repitiendo hasta el cansancio que "este gobierno no está preocupado por el pueblo". Pero lo que verdaderamente falta no es más retórica, sino movilización social. El pueblo necesita retomar las calles.
La movilización callejera es el instrumento indispensable para luchar por derechos básicos como vivienda digna, un sistema de salud accesible y de calidad, transporte seguro y eficiente, y una sociedad con menos desigualdad. Es el camino para avanzar hacia un país moderno con índices más bajos de criminalidad, menos familias viviendo en campamentos y mayores niveles de justicia social, participación e inclusión.
Un país más democrático no se construye desde la pasividad ni desde la burocracia. Cuando dejamos las calles, corremos el riesgo de convertirnos en progresistas de oficina, desconectados de las necesidades reales del pueblo. Esto reemplaza las decisiones populares con imposiciones desde arriba, anulando la esencia misma de la lucha social.
El pueblo no necesita padrinos ni salvadores. Solo necesita recuperar su fuerza en las calles, porque solo allí puede encontrar la verdadera libertad. La calle sigue siendo el lugar donde el pueblo organiza su resistencia y conquista sus derechos.
La movilización popular es, y será siempre, el motor del cambio.
Gustavo Puz
Director de Radio Matilde
