Gustavo Puz Director Radio Canelo
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SEGUNDA VUELTA
Ha terminado la segunda vuelta de las elecciones para elegir gobernadores en Chile . La contienda más importante se desarrolló en la Región Metropolitana, donde Claudio Orrego, ex demócrata cristiano, logró alzarse con la victoria, derrotando a Francisco Orrego, un candidato derechista violento con un perfil algo carismático y un discurso que intentaba diferenciarse del típico aspirante de derecha.
Otro resultado destacado fue en Valparaíso, donde Rodrigo Mundaca, reconocido ecologista y luchador por las causas medioambientales, propinó una contundente derrota a la candidata de la UDI, Pepa Hoffmann. En el Biobío, sin embargo, la historia fue diferente: el derechista Giacaman venció al candidato progresista Alejandro Navarro. Este último sufrió no solo la derrota, sino también el desprecio y la hostilidad de sectores políticos que no toleran su apoyo a Venezuela, a las reclamaciones del pueblo mapuche ya las causas populares más sentidas.
En términos generales, la derecha pasó de contar con un solo gobernador en el período anterior a controlar seis. El gobierno se quedó con siete, mientras que dos gobernadores independientes, pero cercanos al oficialismo, completan el cuadro.
Sin embargo, más allá de los números, lo que marcó la jornada electoral fueron los debates en torno a la violencia personal en el ámbito político: los insultos, las descalificaciones diarias y el lenguaje agresivo. Lo preocupante es que muchas veces no se identifica directamente a los responsables de esta violencia. Si se trata de señalar a la derecha en el Parlamento, debe hacerse de manera clara. Esta es la misma derecha que se opone al presupuesto para el próximo año, niega un aumento en las pensiones para los adultos mayores y llegó al extremo de rechazar un permiso médico para una diputada que necesitaba tratarse un cáncer, enfermedad que finalmente la llevó a la muerte.
La tan mencionada "amistad cívica" será posible solo cuando el país avance hacia mejores pensiones, un sistema de salud accesible, transporte eficiente, educación de calidad, seguridad integral y una cultura al alcance de todos. Solo entonces podrá surgir una verdadera racionalidad democrática basada en justicia y equidad, y no en simples retóricas o en la euforia pasajera de una victoria electoral que mantenga intactos los problemas de fondo.
El verdadero desafío no es solo celebrar una victoria, sino reconocer que esta no elimina la lucha de clases, sino que debe servir para fortalecerla y empoderar a las masas de chilenos que aún anhelan un país más justo. La construcción de un Chile más democrático, más equitativo y más comprometido con el futuro sigue siendo una tarea pendiente que necesita el esfuerzo de todos.
Gustavo Puz
Director de Radio Matilde

