Gustavo Puz Acosta
- Blog de Opinion
- Posted
LAS CONVICCIONES....Y LAS PEGAS BIEN REMUNERADAS...O LAS IDEAS SE TRANZAN POR BUENOS SUELDOS
En uno de los últimos números de El Siglo Web apareció una interesante entrevista con Hugo Fazio, economista y personalidad pública que ha sido militante desde los 18 años y, a sus 92 años, continúa dirigiendo el Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA). Este centro se dedica al análisis económico y envía mensualmente informes que han superado los 2000 números a la fecha, leídos incluso por empresarios.
En esta ocasión, la entrevista también nos acerca a su militancia política, revelando que Fazio tuvo que reemplazar a Gladys Marín en la dirección del Partido Comunista (PC) durante un período de clandestinidad. En ese contexto, viajó desde el exterior a Chile para liderar el partido de Recabarren durante un año, enfrentando las dificultades propias de la clandestinidad.
Fazio desempeñó diversos cargos en las organizaciones del PC, tanto en las juventudes como en el comité local y el comité central. Además, durante el gobierno de Salvador Allende, ocupó la vicepresidencia del Banco Central, un organismo clave en cualquier administración. Aunque no siempre se percibe su importancia, ese es otro tema.
Lo que preocupa es el cambio de ideas y paradigmas: lo que ayer se adoraba, hoy se rechaza, y lo que ayer se rechazaba, hoy se adora. Esto pone en evidencia que algunos todavía creen que las personas mayores solo tienen que dar migas a las palomas en la plaza, lo cual no es cierto, especialmente en el caso de Fazio.
La situación que se vivió después de la decisión del traidor Gabriel González Videla obligó a quienes estaban en el gobierno a abandonar sus puestos, a pesar de que el buen sueldo ofrecido provocó que muchos abandonaran sus ideas. Este fenómeno, que se repite peligrosamente, está definiendo el mundo del progreso entre quienes creen que es hora de un cambio y quienes no. Es útil observar la situación de los partidos populares en Italia, España y Francia, pues reflejan distintos grados de aceptación del cambio.
Una encuesta de la ONU revela que casi el 80% de los chilenos desean cambios profundos. Sin embargo, parece que algunos no están tomando en cuenta esta realidad. A pesar de las propuestas de cambio generacional, lo conocido hasta ahora no ha mejorado la situación popular. La meta de nuestras aspiraciones juveniles, luego adultas y finalmente ancianas, es mejorar la vida de la sociedad, en especial la clase trabajadora. Aquellos que cambian de convicciones o se adaptan a nuevas ideas deben buscar otros horizontes si desean contribuir efectivamente al progreso social