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Gustavo Puz Acosta Director Radio Matilde Gustavo Puz Acosta Director Radio Matilde

El sueño de la casa propia: El derecho a la vivienda en Chile

Frente a mi casa, en Hospital, un comité vecinal lleva más de dos décadas esperando la construcción de viviendas prometidas. Sin embargo, a lo largo de estos años, las directivas encargadas no han logrado hacer realidad este anhelo compartido. Pues les han creído a los alcaldes de turno de Paine y no han luchado por ese derecho.

Cuando estuve como presidente de un comité de allegados en Calera de Tango, hicimos tomas, marchas, hablamos con diputados y los 300 que eran ya tienen casa, departamentos y lo del comité fue una linda historia de disciplina y empeño al luchar por ese derecho de todos los seres humanos

La situación se repite en todo Chile, donde aproximadamente un millón de viviendas hacen falta, afectando a cinco millones de personas, incluyendo mujeres, niños y ancianos, quienes hoy viven en condiciones precarias en campamentos.

Los campamentos, tristemente conocidos por su falta de servicios básicos como agua potable y electricidad, carecen de seguridad y acceso a infraestructuras cercanas. Esta realidad no solo perpetúa la pobreza extrema, sino que también aumenta los índices de delincuencia, en un círculo vicioso ampliamente reconocido.

A pesar de los esfuerzos de diversas organizaciones y la promesa gubernamental de construir 250 mil viviendas en cuatro años, la crisis habitacional persiste.

La figura del Ministro Carlos Montes, reconocido por su experiencia y sensibilidad, contrasta con la percepción de un gobierno que, mediante medidas represivas, parece distanciarse de su compromiso con el derecho a la vivienda. Las fuerzas del orden, en lugar de resolver, a menudo se ven involucradas en conflictos que recuerdan épocas de mayor autoritarismo.

El concepto de propiedad privada se eleva a una categoría casi sagrada, mientras terrenos abandonados esperan que la plusvalía aumente, ignorando el desesperado clamor de miles de familias por un techo digno. Mientras tanto, la crisis persiste, y con ella la pregunta de quién vendrá en auxilio: ¿la iglesia, el buen samaritano o un milagro? Quizás sea la lucha persistente y decidida de ciudadanos cansados de esperar y esperar, como lo hicieron en el pasado, tomando terrenos en actos de desesperación.

Es crucial considerar las normas ecológicas, de seguridad y de paz al abordar la solución del déficit habitacional. Sin embargo, estas no deben convertirse en barreras infranqueables que perpetúen la exclusión y el sufrimiento de tantos. El gobierno actual tiene la responsabilidad histórica de abrir caminos y resolver este desafío monumental, no solo como una obligación legal, sino como un imperativo moral hacia todos los ciudadanos de Chile.

En resumen, el sueño de la casa propia no debería ser un privilegio, sino un derecho universal. Es hora de que las promesas se conviertan en acciones concretas y de que cada chileno pueda vivir con dignidad en un hogar seguro y estable.

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